Leona: pieza clave para la lucha

Publicado: junio 20, 2010 en investigación

por Angélica Dafne Ortiz Piedra

Muchos son los nombres masculinos ligados a las luchas de independencia en México, mientras que la imagen de mujeres en la gesta, madres de la patria, apenas alcanza dos o cuatro nombres en el imaginario colectivo.Por eso es importante recalcar el significado y el valor que tuvo la intervención de una mujer que se dedicó a servir a su patria.

María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández, mejor conocida sólo como Leona Vicario, nació el 10 de abril de 1789 en la Ciudad de México. De padre español y madre mexicana, Leona disfrutó hasta su adolescencia de toda la atención que sus progenitores le brindaron, ya que fue hija única.

Los padres de Leona murieron cuando ella era una jovencita, en su testamento señalaron como tutor y albacea de la joven a su tío Don Agustín Pomposo.

Al estallar la Guerra de Independencia, Leona Vicario se dedicó a informar a los insurgentes de todos los movimientos que podían interesarles y que ocurrían en la capital. También, con sus bienes, ayudaba a la causa libertaria. Intentó persuadir a los mejores armeros vizcaínos para que se unieran a los partidarios de la Independencia. Por ello, y al negarse a descubrir a sus cómplices, se le aprisionó en el convento de Belén de las Mochas.

Logró escapar ayudada por los coroneles Antonio Vázquez Aldarna y Luis Alconedo. Disfrazada, llegó hasta Oaxaca, donde se encontraba el caudillo José María Morelos. Acompañó al Ejército Insurgente, que poco después sufrió varias derrotas.

El libro “Leona Vicario. Grandeza de una mujer de su tiempo en la lucha por la Independencia”, monumental obra histórica de José Martínez Pichardo, publicado en este año, nos muestra los meritos que hacen que esta mujer deba ser reconocida como una pieza fundamental y clave para lograr los objetivos de la Independencia.

La especialista Carolina Brito, esta convencida de que se trata de un tributo a la mujer, pues su participación en la vida política y social ha sido reconocida pocas veces, como son los casos de Leona Vicario y Josefa Ortiz de Domínguez.

También señala que el libro tiene una virtud especial, pues existen pocos documentos que relatan la vida de Leona Vicario como lo hace este título, además de que cuenta con un apéndice en el que se incluyen diversos documentos de gran valor.

Otro detalle comentado por la especialista, radica en que en esa época, a las mujeres se les tenía restringido el acceso a la educación. “Si acaso, podían acceder a aprender artes y labores del hogar, sin embargo, ella tuvo una ventaja debido a que su familia era acomodada, y de esa forma, sus padres le facilitaron que aprendiera a leer y a escribir, con lo que pudo tener numerosas ventajas”.

Leona Vicario accedió a diversas lecturas, las cuales, al final, le forjaron su análisis y su actitud crítica ante los problemas sociales de la época, sin embargo, quedó huérfana a los 18 años y no pudo manejar la fortuna que le dejaron sus papás.

“Miró que en la Ciudad de México se proponía que a falta de un rey, un monarca que gobernara España y consecuentemente la Nueva España, era necesario que todos los Ayuntamientos locales se unieran para integrar su propio gobierno”, narró Brito.

“Ella se fue empapando de toda esa situación y es cuando decide luchar a favor de las clases desprotegidas, sobre todo porque en ese momento, los peninsulares eran quienes detentaban el poder”. De esa forma, inició la lucha de esa mujer por la Independencia de México a la que hoy se le rindió tributo.

Espía, organizadora de grupos de mujeres, correo y patrocinadora de la gesta de Independencia hasta el grado de sacrificar su fortuna personal, Leona Vicario enfrentó la persecución de las autoridades virreinales, la miseria y la censura familiar y social. Luchó al lado de los oprimidos, los pobres y, en algunas ocasiones, de los vencidos; nunca se rindió ni acudió al indulto y perdón de la Corona. Al lado de su esposo Andrés Quintana Roo y otros grandes insurgentes, compartió el triunfo de la causa. Su inteligencia y corazón supieron mantener, en el caos, la esperanza y el amor.

Ella, al igual que otras mujeres, arriesgó su vida por la independencia de nuestro país, demostrando un espíritu patriótico para liberar a México del yugo español.

Sin la osadía ni el arrojo de mujeres dispuestas a sacrificarse en defensa de la libertad, y sin su intervención, no hubiese sido posible la guerra de independencia. A pesar de los tiempos que se vivían y del machismo las heroínas de la independencia de México tuvieron carácter y mucha decisión: nos enseñaron de lo que son capaces de hacer en su condición de mujeres para sobresalir en un mundo de hombres.

Pensar en ellas, nombrarlas y reconocerlas es un compromiso histórico con quienes México guarda una deuda de reconocimiento y admiración. Estas mujeres exaltan la figura femenina, son representativas de la vida nacional y con ellas se honra a todas aquellas que han contribuido a forjar el México de hoy.

Y que mejor ejemplo que Leona Vicario, una mujer que jugo un papel fundamental en los fines de independencia haciendo de su papel una pieza clave en la lucha.

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