¿Profesión de varones?

Publicado: junio 5, 2010 en investigación

Liliana Espitia Villavicencio

En una sociedad machista por excelencia como la mexicana era inconcebible –hasta hace unas décadas- que las mujeres incursionaran en el campo de la ingeniería. Actualmente, las ingenierías han dejado de ser asunto masculino para pasar a ser un terreno en el que las mujeres intentan sobresalir y, efectivamente, lo han logrado.Dos mujeres extranjeras fueron las pioneras en esta dura batalla contra los prejuicios que sustentaban que no podían ni debían desenvolverse en dicho ámbito.

Ada Byron Lovelace es el nombre de la ingeniera nacida en Inglaterra; es conocida como la primera programadora de computadoras. Es una notable mujer ya que logró describir el funcionamiento del motor analítico de Charles Babbage, y fue entonces, que comenzó el desarrollo de la programación computacional.

Además, el trabajo que elaboró durante toda su vida dio como fruto el primer texto que describe con claridad los primeros conceptos de programación computacional; es por ello, que en reconocimiento a su destacable labor profesional uno de los programas producidos por la Defensa de Estados Unidos lleva por nombre “ADA”.

Grace Murray Hopper nació en Nueva York el 9 de diciembre de 1906. Desde pequeña demostró un gran gusto por las matemáticas y decidió estudiarlas; decisión que le mereció ser la ingeniera que hizo grandes aportaciones a la programación moderna.

En 1952, creó el primer compilador de la historia, llamado A-0, y, en 1957, realizó el primer compilador para procesamiento de datos que usaba comandos en inglés, el B-0 (FLOW-MATIC), cuya aplicación principal era el cálculo de nóminas. Posteriormente, se concentró en crear un lenguaje de programación que usara comandos en inglés y que sirviera para aplicaciones de negocios, lo cual la llevó a ser considerada la creadora del lenguaje COBOL.

Posiblemente los triunfos de estas dos mujeres motivaron a muchas otras; entre ellas a las primeras mexicanas ingenieras, quienes comenzaron a abrirse camino en tan difícil campo en el que preponderaban y dominaban los varones.

Fabiola Espitia Villavicencio, alumna del cuarto semestre de la carrera de Ingeniería en Computación, recuerda que desde que entró a la Facultad de Ingeniería de la UNAM notó que la mayoría de sus compañeros eran varones y que casi todos sus profesores también lo eran.

Con el paso del tiempo supo que se encontraba en un ámbito profesional en el cual sería complicado ambientarse y destacar, pero no imposible. Hoy en día asegura que le agrada su permanencia en la escuela y afirma que no sabe si le hubiera gustado estar allí hace 50 años pues: “se caía la escuela a chiflidos cuando a una mujer se le ocurría asomarse”, según le han comentado varios académicos.

Mención especial merece Leda Speziale San Vicente, alumna de ingeniería de aquella época. Esta mujer de 85 años y profesora en la Facultad de Ingeniería de la UNAM, misma en la que estudió, desde 1954 ha declarado que se siente muy orgullosa de ser mujer e ingeniera.

Fue la única mujer de la generación 1945-1949 de la carrera de Ingeniería Civil; de junio de 1951 a noviembre de 1954 trabajó en la Dirección de Obras de Ciudad Universitaria, en el Departamento de Cálculo, lo cual le ha dado una de las mayores satisfacciones profesionales en su vida -declaró en una ocasión a El Universal-.

Aunado a lo anterior, es preciso mencionar que fue la primera mujer en ocupar cargos relevantes en la Facultad de Ingeniería (FI): consejera técnica, coordinadora de materia y jefa del Departamento de Matemáticas Aplicadas y de la División de Ciencias Básicas.

Así mismo, ha impartido clases de geometría descriptiva, álgebra y geometría analítica, álgebra lineal, probabilidad y estadística, métodos numéricos, ecuaciones diferenciales, diferencias, estática, cinemática y dinámica, y cálculo I.

Y no sólo eso, esta ejemplar ingeniera es la única mujer de los diez docentes de la Facultad de Ingeniería que han recibido el honroso reconocimiento de Profesor Emérito.

Sin duda alguna, Leda Speziale San Vicente y las otras mujeres ingenieras mencionadas han demostrado que la ingeniería no es profesión de varones, sino de toda aquella mujer que le apasione e interese la actividad del ingeniero.

Sin embargo, aún queda mucho que lograr, puesto que todas las personas que han obtenido el cargo de director en dicha Facultad: son varones.

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