El Metro ¡mujer al volante!.

Publicado: junio 3, 2010 en Entrevistas
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Luis Agustín José.

El metro, sistema de transporte en el que viajan diariamente cientos de miles de  personas, circula todos los días gracias a conductores y tal vez nos imaginemos que uno de estos es una mujer, pero mientras nosotros viajamos en él, ¿acaso nos imaginamos como es un dia de trabajo de aquella conductora?. Otras preguntas como ¿qué hay detrás del  proceso para entrar en este pequeño mundo laboral? y ¿cómo se relaciona este trabajo con la vida familiar de una de las conductoras de este servicio?, podrían cruzar por nuestra cabeza.Este tipo de trabajos durante muchos años estuvo solamente en las manos de hombres y ahora es tan común ver a mujeres manejando uno de esos trenes (lo cual ya no nos sorprende) y, por lo tanto, las dudas han desaparecido. Pero existen cuestiones como el proceso de selección y el ambiente de trabajo que resultan interesantes. Mujeres como estas, quienes se atreven a romper con las ideas de mucha gente, son las que apoyan al país y por más pequeño que sea su granito de arena ellas lo ponen.

En esta ocasión entrevisté a Liliana Cervantes conductora de la línea tres (de Universidad a Indios verdes). Ella nos cuenta que su motivo principal para entrar a trabajar en el Sistema de transporte colectivo fue por que desde pequeña ella tenía la ilusión de trabajar en ese lugar. Uno de sus primeros empleos en este espacio laboral fue de despachadora de boletos. Este primer trabajo lo consiguió gracias a su hermana quien  ya tenía el puesto de conductora.

La realidad es que solamente de esa forma se podría conseguir un puesto en el metro fácilmente, como Liliana nos dice esto se trata de un “escalafón en el cual uno puede aspirar al puesto de regulador (aquel que supervisa a cada uno de los trenes en su trayectoria), pero antes tienes que pasar por los puestos de inspector (el supervisor de cada estación), conductor y taquillero”. En su caso fue su hermana quien intercedió por ella para obtener el trabajo, pero otra forma de obtener un de los puestos es por medio de padrinos, otra variedad de las famosas “palancas”. Liliana nos dice que también “el sindicato es quien da las plazas”.

El proceso por el cual ella pudo entrar, en primer lugar, de taquillera es el siguiente:

·        Si cuentas con “padrinos” o conocidos “te inscriben en una lista de espera” en su caso tardó sólo ocho meses para que le dieran el primer puesto: el de taquillera. “Si dejaras tu solicitud no sería rápido, se le da prioridad a la gente de la lista”.

·        Después de que te eligen debes de llevar “un curso de un mes” y cuando apruebas el curso te mandan a realizar una serie de exámenes que son tres: “psicológico, medico y de aritmética”. Estas pruebas son “sólo para el puesto de taquillera” por que si deseas entrar a conductora el examen de aritmética es sustituido por uno de destreza, el cual sirve para saber en qué estado se encuentra tu agudeza visual y tu capacidad de reacción.

·        Si repruebas alguna de las pruebas tienes otra oportunidad, pero tienes que esperar 3 meses.

Un dia de trabajo normal tanto para Liliana como para sus compañeros comienza así:

1.    Al llegar recibes una hoja de “rolamiento” en la cual viene ya especificado el tipo de trabajo a realizar en el día: “servicio, cambio de cabina o el de reservas”. En el primero de estos realizas vueltas completas de terminal a terminal para subir pasajeros, en el segundo sólo cambias los vagones de dirección o lo llevas a un estacionamiento y en el tercero sustituyes a un conductor asignado a algún tren en caso de que él no vaya o no este listo para realizar el viaje correspondiente. A todos los conductores les toca realizar uno de estos trabajos en el día.

2.    En el caso del servicio son tres vueltas normalmente de una hora y media cada una y en el de reservas o cambios de cabinas son máximo nueve ocasiones.

3.    Cada turno es de siete horas y media y son tres turnos.

Liliana cuenta que cuando la gente cercana a ella, familia y amigos, se entero de su decisión (trabajar en el metro) se sorprendieron, pues ellos creían que obtener un puesto en el Metro es difícil (lo cual es cierto). Pero en lugar de eso recibió palabras de aliento manifestando el orgullo de ellos por que “creen que te pagan bien” En realidad el sueldo base es de 2 mil pesos más una “ayuda de renta y estímulos por puntualidad y buena conducta” todos estos pagos adicionales  son cada mes y en total el sueldo es de 2 mil ochocientos o 3 mil cien pesos.

Por la crianza de sus hijos ella no se preocupa “por el horario accesible”, afirma. Por ejemplo aunque “tuvieras un hijo en primaria, secundaria o bachillerato te conviene el primer o tercer turno” es decir el de la mañana o el de la noche. Gracias a esto tiene tiempo en las mañanas para realizar sus actividades hogareñas. Ella tiene un hijo de 10 meses y no se preocupa por su cuidado, pues cuando ella no esta su mamá se hace cargo del bebé, ya que su esposo también trabaja de conductor. En el caso de las mujeres solteras, declara, “Tienen una guardería en la estación de salto del agua en donde los niños pueden estar mientras sus mamás trabajan y sólo hasta que cumplan seis años”.

En realidad trabajan más conductores, a causa de creencias de las mujeres, creen que es un trabajo “difícil o riesgoso”, por eso no les interesa ocupar ese puesto. Estas ideas provocan que las mujeres crean que ser conductor es un puesto sólo para los hombres. Me mostró la cabina de conducción y me dijo: “el tren tiene un pilotaje automático y  en las vías hay un programa eléctrico. Si el tren se detiene es por que el programa tiene una avería, los conductores en realidad solo abren las puertas y aceleran. Aunque también existe el modo manual y cuando este se usa suelen haber “frenones”  repentinos”.

Finalmente le deja un mensaje a las mujeres: “Que se arriesguen por sus sueños, no existen imposibles”. Sobre su trabajo, para que las mujeres sepan y se animen a trabajar en el Sistema de transporte colectivo Metro: “Es un buen trabajo, cada día es siempre diferente. No hay rutinas y es sencillo”. En general existe el respeto y no hay discriminación, “por ejemplo los y las compañeras ayudan a las embarazadas. Hay un ambiente agradable en el que todos se saludan”.

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